Certamen literario - 25 de noviembre 2008

 

Relatos

 

VIOLENCIA DE GÉNERO

Muchos de los días en los que he visto las noticias con mis padres, han mostrado imágenes desagradables de víctimas de violencia de género.

Otras veces, aparecen muchos hombres y mujeres manifestándose en contra de la violencia de género e incluso, salen algunas actividades organizadas para el día veinticinco de Noviembre “Día contra la Violencia de Género”.

Pero el otro día, escuché una canción del Arrebato que me pareció bonita para conmemorar este día. Se llama “Mirando pa ti”.

Habla de una mujer que sufre violencia de género y la anima a salir de esta situación tan desagradable y a volver a vivir y a sonreir.

Parte de la letra de esta canción dice así:

Volver a vivir mirando pa ti
volver a sentirte to guapa
hacer lo que quieras
entrar o salir
sin nadie colgado a tu espalda

Quién quiera quererte
tendrá que saber
que tú vales más que la Alhambra
que ya se acabó el vivir para nadie
que nada merece tus lágrimas

P.L.P.
C.E.I.P. Sierra Elvira, 5º B

 

TRABAJOS

 
 
Diploma relato Corto Mi historia de Amor - M.C. 5º Primaria

Diploma relato largo ¿Por qué no me di cuenta? - A.R.O. 6º Primaria

Más relatos

Creatividad nº 7 “Qué harías si no hubiera violencia”  P.M.M.

LA MUJER VÍCTIMA DEL MACHISMO

Cuento Luna

Una gran sonrisa  M.M.M. 6º C Primaria

Diario de una maltratada

TODO
PUEDE CAMBIAR 
M.G.M. 6º C Primaria

Libertad para la mujer en China  C.C. Primaria

UN SUCESO INCREÍBLE!
EL DIARIO DE CARLA UNA NIÑA QUE VIVIÓ Y SUFRIÓ EL MALTRATO.
 
C.V.M.  

Historia... 

Una mujer maltratada  J.M.P.S.

 

Mi historia de Amor  M.C. 5º Primaria  (Diploma Relato Corto)

      Escribo esta carta en la soledad de mi habitación, junto a los únicos recuerdos agradables de mi vida. Me siento pequeña, asustada, sola...

      Dicen que cuando te enamoras y decides compartir con tu pareja ese sueño de amor, nada es imposible, aunque hoy, 16 años después no me lo creo.

      Mi nombre es Mónica, tengo 38 años, estoy casada y tengo dos hijas preciosas: Marta de 14 años y Alba de 9.

      Vivo en Valencia, junto al mar; todos los días desde que me casé le pido a Dios que proteja de mis hijas, porque de mi ya se había olvidado.

       Mi marido se llama Juan, es tres años mayor que yo, decía que me quería mucho, que no podía vivir sin mí y me lo demostraba con insultos, amenazas y algunas palizas de vez en cuando.Quizás le ponía nervioso; decía que no atendía la casa, ni a mis hijas. Hubo un tiempo, que quise trabajar fuera de casa, mis hijas van al colegio y pensé que podía ganar un dinero extra. Cuando se lo consulté a Juan, me dijo que no, yo se lo suplicaba pero se cabreó y empezó a maltratarme, la mayoría de los días. Yo al día siguiente lo pasaba muy mal, porque cuando mis hijas me preguntaban, que, qué me había pasado no sabía que contestarles a ninguna de las dos...

No podía salir a la calle, y si salía para hacer las compras tenía que ir tapada o sino, me pegaba y maltrataba. Yo, aún todos los días me sigo preguntando... ¿Qué clase de amor me tuvo?.

         Después, de 16 años de miedo, dolor, heridas en la piel y en el alma...Por fin no tuve que sufrir más, porque me divorcie.

Ahora vivo en Huelva, lejos de mis malos recuerdos, ya se me habían quitado las heridas del alma y de la piel. Y lo bueno es que ya no pienso ni en aquella casa, ni en las esquinas donde me arrinconaba, ni en él, solo pienso en mis hijas y en mí.

 

¿Por qué no me di cuenta?  A.R.O. 6º Primaria  (Diploma Relato Largo)

 

Creatividad nº 7 “Qué harías si no hubiera violencia”  P.M.M.

¿Qué haría si no hubiera violencia en el mundo?

Si no hubiera violencia en este mundo yo saldría a la calle y en vez de ver niños peleando o abusando unos de otros, vería a todos jugando. También en los telediarios no habría noticias malas, sino no noticias buenas como: que han suprimido las armas nucleares, que no hay víctimas asesinadas por sus parejas o en Irak que han firmado la paz con E.E.U.U., o que a nadie le ha mordido un perro…

 

Si en este mundo no hubiera violencia todo sería mejor: nadie se sentiría superior  a  alguien, tendríamos más amigos… ¡Ah  Tampoco habría ni racismo ni bandos vandálicos ni tampoco pondrían bombas los de E.T.A…

 

A casi todo el mundo le gustaría que no hubiera violencia. Ese casi es de los que usan la violencia para hacerse a la idea de que son  superiores a los demás o de los,  que disfrutan con la violencia (cosa rara, pero que existen en algunas personas).

 

Algunos darían su vida para que se acabara la violencia. Esas personas saben lo que sufren  muchas mujeres cuando les pegan o las violan. Muchos no dicen que les violan porque les amenazan diciéndoles que los matan si dicen algo. Algunos que no sufren violaciones creen que es muy fácil decirlo,  pero es muy difícil delatarlo, porque piensan que los van a matar o a sus familiares. También, un caso muy parecido, es cuando un niño le pega a otro o le obliga a hacer cosas que no quiere hacer,  se ríen de él o de ella, le ponen en ridículo… Es duro, aunque en ese caso no lo amenacen de muerte.

 

En resumen. Que todo sería muchísimo mejor sin violencia. Los problemas no se resuelven con la violencia. Con la violencia ese problema se puede convertir en un problema mucho más gordo, porque uno llama a su padre, el otro también, llama a sus amigos, el otro también… Y al final todos peleados y enfadados.

 

Los problemas se resuelven hablando. Pero hay algunos que son tan tozudos que no lo entienden y al final puede haber pelea.

 

LA MUJER VÍCTIMA DEL MACHISMO  Alumno/a del Colegio Público Sierra Elvira de Granada

 

Cuento Luna  Alumno/a del Colegio Público Sierra Elvira de Granada

 

Una gran sonrisa  M.M.M. 6º C Primaria

Día 3 de junio de 2005 

En un paisaje con muchos edificios cubierto por una capa de nubes blancas.

En un colegio, ahí estaba yo junto a la ventana mirando el bosque que había al lado. No era un bosque común, era perfecto. Por cierto, me llamo Laura y tengo trece años. Vivo en un barrio que hay cerca del colegio. En mi casa todo es normal, lo digo porque las niñas de mi clase no tienen una familia normal. Dicen que sus padres siempre están discutiendo y que algunos hasta se han divorciado.

A los míos no les pasa eso, si alguna vez han discutido ha sido por una tontería. Y cuando los veo discutir me entra miedo porque no quiero que se divorcien. Mi hermana mayor tiene dieciséis años y ella pasa de todo. No quiere saber nada de los problemas familiares, pero se que les interesan. Mi hermana no pasa de mi, dice que cuando papá y mamá discuten es porque cada uno tiene su opinión y nadie es perfecto. Yo y ella nos llevamos muy bien aunque casi nunca nos veamos. Ella siempre está  o estudiando o escuchando música o ha salido con sus amigas.

La verdad es que siempre anda muy liada y dice que me envidia al ver que yo tengo tiempo de hacer lo que mas quiero. Yo lo que más quiero hacer siempre es dibujar, según mi profesor de educación artística se me da muy bien. Hoy una amiga mía se viene a casa a comer y supongo que a dormir, por eso quiero que todo sea perfecto. Los padres de Miriam (mi amiga) se han separado, pero ella tenía dos años cuando se separaron. Dice que prefiere que estén separados, no le hubiese gustado que se estuvieran peleando siempre. Mi madre opina lo mismo. Ella siempre ha estado de parte de mi hermana y mía, nunca nos ha dicho que no teníamos razón, sino que, ella pensaba otra cosa, pero que respetaba nuestra opinión.

Es que, ahora que me doy cuenta es con la persona que mas he estado y he compartido mis mayores secretos, por eso la aprecio mucho, es como una amiga para mí. A mi hermana le ha pasado lo mismo, siempre le ha contado todo hasta ahora, pero ya ni se dirigen la palabra. Mi padre más de una vez le habrá dado algún que otro bofetón, pero por que ha hecho algo que a mis padres no le han hecho gracia. Yo opino lo mismo, a veces ha llegado tarde como a las doce, o como a ver traído un chico a casa. Eso mi madre no lo consiente, dice que es muy pequeña para traer ya chicos a casa.

Y por fin dieron las dos, nos fuimos mi amiga y yo a mi casa acompañadas de Jesús, un niño de clase que era mi vecino.

Fuimos por el camino comentando el examen de matemáticas, yo dije que el profesor se había pasado poniéndonos esos ejercicios que no había que estudiar. Después de comentar lo del examen no volvimos a hablar.

Una vez en casa entramos, estaba mi madre preparando la comida, mi hermana en su cuarto para variar, y mi padre poniendo la mesa.

- Hola, ya estamos aquí. Dije yo.

- Hola Laura, hola Miriam, subid al dormitorio y dejad las mochilas ahora os llamaremos para la comida.

Subimos arriba y nos pusimos a hablar. Siempre han creído que no me gustaba nadie, pero si que me habían gustado. Ya era la hora de la comida y fuimos a avisar a mi hermana.

- Julia, ya está la comida. Dije yo.

- Vale, ahora bajo. Ella a mi no me habla mal, al contrario dice que soy para ella como una amiga, y eso me gusta. Miriam y yo bajamos y estaba la mesa puesta con los platos llenos, había macarrones y a mi no me gustaban mucho, pero a Miriam les encantaban. Si mi madre no hubiese hecho esa comida Miriam no habría venido porque en la hora de la comida todo el mundo se preocupa cuando va a casa de alguien. Los demás se preocupan porque piensan que la comida puede estar mala, o que no les va a gustar, o a veces han llegado al punto de que añoraré a mi perro.

Mi hermana Julia no bajaba y eso que a ella le encantaba la comida que hizo mi madre.

Una vez que comimos todos nos fuimos arriba que era cuando Julia tenía pensado comer. Mis padres se enfadaron al ver la comida fría y que Julia no había comido.

- ¿Cómo van tus padres?

- Pues, simplemente no van, cada uno por su camino; yo de lunes a viernes estoy con mi madre, y los sábados, domingos y festivos con mi padre.

Yo no sabía bien de que hablar más.

- En fin, no se que mas contarte a parte de esto…

Dijo ella. Yo le propuse una idea.

- Nos podemos conectar, ver quien hay, y si hay alguien de clase l contamos alguna mentira. A ella le gustó la idea y nos cogimos una silla y nos dirigimos al ordenador de mi habitación.

- Mira está: Carmen, Luna, Andrea, María y la otra Carmen. Ella dijo:

- Ya pero, yo no quiero engañar a ninguna de ellas, me caen muy bien. Yo afirmé con la cabeza. Yo le dije que iba abajo a beber agua, pero

 algo iba raro en mi casa. En el salón estaba el gato, en la cocina no había nadie y en el baño tampoco. Subí arriba y le pregunté a mi hermana:

- Julia ¿dónde están papá y mamá?

         Ella me contestó:

- Han ido a hablar con mi tutora, anda que el castigo que me voy a llevar…

Yo bajé a por dos vasos de leche y algunas galletas y subí a mi cuarto.

- Ten, si quieres algo mas me lo dices. Le dije a Miriam.

Miriam empezó a tomar galletas y yo me puse a hacer los deberes.

Llamaron al timbre y bajé corriendo hacia abajo. Era mi padre y mi madre. Mi padre tenía una cara de enfado increíble y mi madre estaba igual de enfadada. Me dijeron que llamara a Julia y que bajará para abajo. Yo me fui corriendo escalera para arriba y le dije a mi hermana:

- Julia, esto es serio papá y mamá tienen una cara de enfado…

- Estoy acostumbrada, a ver que charla me echan esta vez. Dijo ella tranquila. Bajo para abajo y papá la esperaba en el salón acompañado de mamá.

- A, ver ¿qué charla toca hoy? Dijo mi hermana en plan broma.

- Que yo sepa toca la charla que te mereces. Sabes perfectamente de que va esta charla a si que, no te hagas la tonta.

Mi hermana se sentó en el sillón y mi madre me pidió que cerrara la puerta. No podía oír nada, solo pude ver cuando abrieron la puerta a mi hermana con un billete de cincuenta euros sonriendo. Yo le pregunté que por qué le habían dado semejante cosa y me dijo que era por las notas que estaba sacando continuamente. Estas últimas semanas mi hermana estaba sacando nueves. Yo le di la enhorabuena y me fui para mi cuarto me encontré a Miriam riéndose por que Nacho me había pedido salir.

         A mi hermana no le resultaba ser “superior” porque siempre la llaman por teléfono, y siempre recibe cartas en san Valentín. Que envidia me da a mi también. Pero, pensar que a mi me pasara lo mismo es alucinante.  Miriam estaba muy nerviosa,  ella ya empezaba a estar celosa de mí. Yo le dije que no me importaba que si estaba por mí, que me daba igual, que se buscara  otra. En realidad si que me importaba como os he dicho, pero la amistad en estos casos es más importante. No quiero estar sola en el recreo, aunque los chicos vengan conmigo, no sería lo mismo. Miriam ya no estaba tan nerviosa y me confesó que por un momento estuvo celosa. Yo le dije:

- Miriam, eres mi amiga, no tienes por qué preocuparte. Aunque, se, que ella se preocuparía. Lo se porque a mi si me sucediera esto, estaría estallando. Ella me dijo agradecida:

- Gracias Laura, eres la mejor amiga que una puede tener.

Nunca habría pensado que yo fuera su mejor amiga. Yo la sonreí y seguí estudiando mientras ella seguía coqueteando por el ordenador con Nacho. Ella sabe que Nacho pasa de ella, pero nunca se da por vencido. Lo que si fue lo que me impresionó, fue el diez de mi hermana colgado en la nevera encima del mío. Ahora la abuela, no me dará dinero. Para mí eso era lo de menos, porque mi madre le comunicaba a mi abuela todos los meses mis notas. Nunca he bajado de nueve y eso para mí no es tanto porque mis padres, abuela y las visitas que lleguen ya pueden empezar a acostumbrarse a los sietes u ochos. No quiero bajar de nota, pero la verdad es que nunca querido sacar un raspado o un notable.

- Miriam, no te puedes pasar toda la tarde hablando con Nacho, tenemos que hacer el trabajo ¿recuerdas?

- Ya lo se, no me pongas nerviosa ahora que tengo a Nacho en el bote. Tener a alguien en el bote significa que lo tienes a apunto de salir con el o algo de eso. El trabajo que tenemos que hacer es de lengua, tenemos que poner las conjugaciones, los verbos, bueno en resumen es un lío. Bajé abajo a coger más galletas por que Miriam se las había comido todas y escuché  a mi padre y a mi madre hablando.

- No quiero que Julia vuelva a bajar de esta nota, le está dando mal ejemplo a Laura. Dijo mi madre muy preocupada. Mi padre dijo:

- Yo creo que, tenemos que quitarle el móvil, ¿tanto le cuesta estudiar aunque sea un poco? Yo en cuanto escuché esto subí escalera para arriba y le dije a mi hermana nerviosa:

- ¡Julia, papá y mamá te van a quitar el móvil si bajas de nota! Julia dijo:

- ¿Qué? No se atreverán a quitarme el móvil, es para mí como mi tercera hermana… Yo le dije que lo escondiera a si mamá no lo encontraría. Ella me lo agradeció y bajé para abajo a por galletas. Papá y mamá dejaron de hablar y me dijeron que Julia llamara a la abuela para comunicarle su diez. Y me dijeron también:

- Laura, cariño tu sabes que nunca has bajado de nueve por eso queremos que sigas así ¿está bien? Yo afirmé con la cabeza, abrí la despensa, cogí las galletas y me fui a mi cuarto. Miriam aún no había dejado el ordenador.

- Miriam, deja ya el ordenador anda y vamos a hacer el trabajo ya. Ella cerró todo menos la conversación de Nacho.

- A ver, ¿te has traído la cartulina no? Ella la cogió de la mochila la abrió y nos pusimos a hacer el trabajo. De lo que no me daba cuentas era de que, Julia había salido de casa. Me asomé a la ventana y salió sin la chaqueta y le dije:

- Julia, la chaqueta. Afortunadamente la chaqueta estaba en mi cuarto porque mi hermana había entrado antes a coger una cosa y la dejó ahí. Yo se la lancé y me dijo:

- Gracias peque. Ella me llama de vez en cuando peque. A mi me gusta porque me lo dice de cariño.

Mis padres no entienden nuestra relación, según ellos dicen que tenemos que estar siempre peleándonos, pero ella prefiere que seamos amigas. Mi madre y yo no tenemos la misma relación es diferente y mi hermana ya ha pasado por eso. Mi madre se cree que tenemos que compartir todo, pero para mí, no es así. Miriam y yo acabamos el trabajo a las ocho y le pedí a mi padre que acompañáramos a casa Miriam aunque viviera cerca de aquí.

Llegamos y subí arriba a cambiarme. Me fijé que Miriam no había cerrado la conversación con Nacho y claro, era mi ordenador, y aunque fuera una falta de respeto me interesaba mucho de que habían hablado. Ponía que, Nacho me iba a querer siempre y aunque viniera una chica nueva u otra fuera más popular que yo, siempre iba a estar yo por encima de todo. Ya entiendo por qué Miriam había estado con ese humor, pero no me importó mucho de que manera me trataría de ahora en adelante. Me puse el pijama y me fui al cuarto de mi hermana ella estaba tumbada leyendo.

- ¿Qué lees hermana? Le dije intrigada, ella me respondió:

- Hola cariño, pasa estoy leyendo un libro que me ha comprado papá, va de una niña que saca malas notas. Yo me reí con ella porque ya había que estar mal para comprar a mi hermana un libro como ese.

- Ya tienen que estar preocupados papá y mamá para comprar un libro así. Dije yo-Y ¿a dónde has ido antes? Dije con intriga.

- Pues había quedado con la hermana de Miriam, tu amiga, no me cae bien pero no tenía otra cosa que hacer. Yo le conté a mi hermana lo que sucedía entre Miriam, Nacho y yo. Ella me explicó que un buen chico no se dejaba por nada ni por una simple amistad. Yo no estaba tan segura, pero si lo decía mi hermana tenía que ser verdad. Ella seguramente ha pasado por eso. Yo me fui abajo y papá se había ido a tirar la basura. Mamá estaba preparando la cena.

- ¿Qué hay de cenar mamá? Pregunté con hambre,

- Pues, hay ensalada para Julia, para ti una tortilla y para papá y para mí una receta de la abuela. Yo no quería probar la receta de la abuela, a ver si iba a estar rara o con el sabor que yo no me esperaba. Estaba aburrida y no sabía que hacer por eso le pedí a mi padre cuando llegó que encendiera la chimenea. Mi familia tiene mucho dinero y tenemos una  casa de lujo, pero para mi eso era lo de menos. Mi hermana Julia tiene un montón de ropa y además es preciosa por eso cuando le viene pequeña me la da.

Después de cenar me fui a mi cuarto a leer, pero no podía a si que, cogí el portátil que era de todos y me conecté. Estaba Nacho, pero no me apetecía hablar con él. Esto era un lío, no sabía quien me gustaba, si Nacho o Víctor. No podía seguir pensando en los dos, tenía que averiguarlo por mí misma.

Una amiga una vez me envió un mensaje que ponía que quien era mi pareja ideal, pero yo nunca había creído en eso. Pero eso no significaba que no lo podía intentar. Me metí en mi correo electrónico y afortunadamente no lo había borrado, pero pensé que, lo mejor era que me esperara hasta mañana en hacerlo. Aunque no podía dormir tenía que poner las cosas en su sitio, eso significaba que ahora que podía hacerme popular no podía perder el tiempo en esperar que algún tonto se declarara y yo quedarme sola.

Intenté dormir pero los ojos no se me cerraban a sí que apagué la luz bebí un trago de agua y no pensé en nada. En una cosa sí, en que mañana por la mañana me pondría a hacer lo que me mandó mi amiga…

    Día 4 de junio de 2005

    Me desperté con unas ojeras increíbles de no a ver dormido nada. Tenía ganas de hacer lo del mensaje a sí que no esperé y encendí el ordenador.

Aunque no tuviera ganas de hacer nada, tenía que saber quien era mi pareja ideal. Lo malo es, que, si salía otro no podría decirle que sí ni a Víctor ni a Nacho. Esto era una pesadilla, no sabía que hacer. Mis amigas aparte de Miriam no sabían nada. Nadie de mi familia se había levantado. Mi hermana se suele levantar los sábados y domingos sobre las once o a sí. Yo creo que es una exageración. Mis padres se suelen levantar a esta hora porque se van a trabajar, así que mi hermana y yo nos quedaríamos solas. Oí a alguien levantándose y no dudé en ver quien era. Eran mis padres que se iban ya a trabajar a las ocho, les di un beso y bajé abajo a por un vaso de leche. Mis padres no me dejan coger el ordenador tan temprano por eso tenía que disimular un poco. Mi madre me dijo que no vendrían hasta la noche y que había macarrones del día anterior. Yo le dije que por qué no vendrían y me dijo que era porque estaban muy liados con el trabajo. Yo le dije que vale y me fui al comedor a desayunar. Le hice también el desayuno a mi hermana por que qué mejor idea era que desayunáramos juntas. Cuando mis padres se fueron yo subí arriba a despertar a mi hermana. Ella no me regañó por haberla despertado porque me dijo una vez que si papá y mamá se iban que la despertase. Se levantó y bajamos las dos abajo a desayunar ella me preguntó:

- ¿Y qué tenemos para desayunar? Yo le dije:

- Macarrones, los de ayer. Ella puso cara de desprecio y dijo que no quería comer lo de ayer. Yo le dije:

- Pero, mamá ha dicho que era lo que mejor podíamos comer, y vendrán por la noche por causas de trabajo.

Ella dijo que no, que ella podría preparar otra cosa. Yo le dije que vale y que si hacía falta comprar algo. Ella me dijo que no lo sabía, que tenía que pensar qué íbamos a comer. Mi hermana iba a salir esta tarde con un amigo suyo, yo le dije que no quería estar sola; y ahora que caía, el ordenador estaba arriba. Desayuné rápido y me fui arriba, subí la persiana y cogí el ordenador. A ver, el correo, el correo, aquí está. Primera pregunta: ¿Cómo se llama el chico qué te gusta? Yo no quería dar nombre, una vez acabadas las preguntas, me pedía mis datos, dónde vivía, teléfono, etcétera.

- Yo no quiero dar ni nombres, ni teléfonos, ni nada… Dije para mí.

- Apagué el ordenador y lo dejé encima de la mesa. Ahora que no

 quería dar mis datos, no podría saber mi pareja ideal, pero me daba igual.

Estaba tan concentrada en ser popular que se me olvidó lo verdaderamente importante, mi familia. Estaba pasando algo raro en mi familia, lo notaba. Mi madre estaba muy rara con mi padre, y mi hermana quedaba con gente extraña y yo pensado en lo que menos me puede interesar. No podía creer lo que me pasaba. Esta tarde me quedaría sola en mi casa, podría invitar a alguien. Cogí la agenda y vi que tenía a gente que me interesaba. Nacho, Víctor, Lorena… Lorena es  mi mejor amiga, ella también me considera su mejor amiga. Las dos somos casi iguales. Me esperé a que dieran las once, mi hermana Julia había salido a comprar la comida, ya que no queríamos comer los macarrones del día anterior. Yo le pregunté a mi hermana:

- ¿Qué vamos a comer? Le pregunté a Julia. Ella me contestó:

- He pensado en, una ensalada acompañada de algo ¿A ti qué te apetece?

- Pues, no sé, una ensalada con salchichas. Ella me dijo que era buena idea., y se fue a hacer la compra. Después de diez minutos de que se fuera mi hermana llamaron al teléfono. Era mi madre preguntando si estábamos bien, yo le dije que sí, pero que no queríamos comer los macarrones del día anterior y que por eso Julia se había ido a comprar. Mi madre dijo que vale, pero que tuviéramos cuidado. Julia cocina muy bien, creo que hasta cocina mejor que mamá.

Después de colgar cogí la agenda y llamé a Lorena, ella no sabía quien me gustaba ni nada de lo que pasó ayer. Lorena me dijo que esta tarde no podía quedar y me daba vergüenza llamar a Víctor y Nacho. Pues nada, un día sola en casa.

Abrí el armario de mi habitación y cogí la ropa y me vestí. Después de vestirme no sabía que hacer, eran las once y media y seguramente mi hermana estaba apunto de llegar. Para no aburrirme os voy a hablar un poco de mi hermana. Tiene novio y es guapísimo, soy la única que lo conoce de la familia y eso es genial. Se nota que mi hermana tiene más confianza conmigo que con mamá. Sus amigas como os dije tienen celos hasta en el pelo que tiene mi hermana. Ella es morena, con el pelo liso, alta, ojos marrones. Dicen que las rubias son las más guapas, pero mi hermana es más guapa que cualquiera rubia de la calle. Mi hermana por fin llegó y se puso a hacer la ensalada. Yo le dije que iba a casa de Paula, que ella me había llamado diciéndome que si íbamos a algún sitio. Era verdad, yo nunca mentiría a mi hermana. Me dejo salir, cogí dinero y las llaves de casa y me dirigí hacia el centro comercia. Allí me esperaba Paula, entramos dentro y fuimos a algunas tiendas. Yo quería comprarle algo a mi hermana por que dentro de poco era  su cumpleaños. En una tienda de marca vi un vestido azul precioso. Entré con Paula y dijo que seguro que le gustaba. Mi hermana no era de estas gordas, era una chica fina y delgada. Cogí el vestido y era de la talla de mi hermana, también me fijé en unos zapatos que iban a juego. Esta tienda estaba de rebajas y era perfecto. Me llegaba el dinero y hasta me sobraba. Había estado ahorrando tres años con las recompensas de mi abuela era alucinante, a mi hermana le encantaría. Pero aquí no acababa la compra, también quería comprarle una pulsera de oro en al joyería. Es una pulsera que se le perdió hace dos meses y desde entonces no ha dejado de buscarla por las tiendas. Una vez comprado todo me fui para la casa. Paula se había quedado en el centro comercial mirando una cosa que le gustaba. Abrí la puerta y me encontré a mi hermana con el delantal puesto. Ella me dijo:

- Peque ¿Qué llevas ahí? Yo le dije alegremente:

- Ya se que tu cumpleaños es dentro de poco, pero no quería esperar, toma, es para ti. Ella fue a ver lo que había en la bolsa. Se encontró el vestido y me dijo que era el vestido y los zapatos más bonitos que había visto. Yo le dije que aún no acababa toda la sorpresa, le di a cajita que contenía la pulsera cuando la abrió se puso a llorar. Yo le dije que no llorara que era la mejor hermana que podía tener. Corriendo se probó el vestido, yo cogí la cámara y no dudé en hacerle fotos.

- Julia, estas preciosa. Ella me dijo contenta:

- Tu si que eres preciosa cariño.

Me dijo que me quería y se quitó el vestido y lo guardó. Pero no se quitó la pulsera. Después de comer se arregló y yole pregunté:

- Julia ¿A dónde vas? Ella me dijo:

- Con mi novio, te lo he dicho esta mañana.

Yo le dije que vale y me fui a ver la tele. Tenía bastante sueño pero bueno, no me importaba, nunca me ha gustado dormir la siesta. Cuando mi hermana se fue fui a coger la cámara y meterlas en el ordenador. Que guapa salía, lo que si quería ver era el cuarto de mi hermana. Abrí la puerta y me encontré el armario abierto. Cuánta ropa tiene, de verdad. Eso si que parecía una tienda de ropa. A ella la mitad de la ropa que tenía era nueva, solo tenía una semana y todavía no la había estrenado. Ya eran las seis y mi hermana no volvía, pero no me preocupaba ella era responsable. Lo que si quería saber era a que hora volvían papá y mamá.

Nunca he contado a nadie una cosa que escuché una vez, era que papá una noche volvió de jugar. Jugar significa que se reúne con algunos “amigos” que ni siquiera los conoce. Se reunían a apostar dinero, chales, coches y todas esas cosas caras. Mi padre era incapaz de dejar el juego, y por eso mamá le dijo una vez que como no lo dejara nos separábamos de el y no volveríamos a verle. Eso me preocupó porque papá y mamá nunca habían estado peleados. Puede que hubiesen discutido por algo, pero por nada con importancia.

         A las siete, mi hermana llegó con lágrimas en los ojos. Yo estaba muy preocupada y le pregunté que qué le pasaba, pero subió arriba sin decir una palabra. Mi hermana llegó con varios moratones por eso no dudé en preguntarle que qué le habían dicho, pero solo fue capaz de decirme que cerrara la puerta de la entrada con la llave y el cerrojo. Yo la ice caso y bajé a cerrarla. Antes de cerrar miré a ver si había alguien, pero no había nadie. ¿Con qué clase de loco había quedado mi hermana? No podía quedarme a preguntármelo y subí arriba y no me moví del cuarto de mi hermana hasta que no me lo contó

- Laura, tienes que tener de ahora en adelante mucho cuidado con Pedro. Pedro es el novio de mi hermana, pero no sabía porque lo decía.

- Pero, ¿Por qué lo dices Julia, te ha hecho algo? Ella me contestó con miedo:

- Si, me ha pegado porque no quería seguir manteniendo relación con él. Yo no quería seguir con el y no podía decirle a la cara que le quería, ni podía besarle lo único que le dije, lo último que le dije fue que lo mejor era que no nos volviésemos a ver. Yo no me explicaba por qué. Siempre el y ella habían estado muy bien juntos y no me imaginaba que Pedro llegara a ese punto. Mi hermana no podía ni sonreír, yo la entendía, un chico como Pedro tan chulo y tan bruto no se merecía a mi hermana junto a él.

Le dije a mi hermana que se cambiara, tenía la ropa llena de barro, parecía que le habían pegado patadas. Le vi moratones por todas partes, no podía dar crédito a mis ojos. Me dijo que papá y mamá no se podían enterar de todo esto a si que en el baño de mi hermana me puse a lavarle la ropa.

- Julia, ¿qué piensas hacer ahora cuando te lo cruces por el instituto? Le pregunté preocupada con lágrimas en los ojos. Ella me contestó:

- Pues, no lo sé Laura, pero tu no llores cariño, no pasa nada es problema mío.

Yo le dije que sus problemas eran mis problemas. También le dije que, lo mejor era que el domingo y el lunes fingiera que estaba mala. Ella le pareció buena idea, pero esas lágrimas no se le quitaban de los ojos. Yo le dije también que papá y mamá habían llamado diciendo que en toda la noche no vendrían porque la abuela se había puesto mala le había dicho que si podían ir a cuidarla.

- Bueno Julia, voy a hacer la cena tu quédate aquí.

Me fijé que a mi hermana le temblaban las piernas y las manos, no podía quedarse sola. Tenía tanto miedo que no me atrevía a decirle que se quedara aquí. Le dije que viniera abajo a ayudarme, pero ella decía que no tenía hambre. Como en su cuarto había tele y tenía dos camas porque se habían venido muchas amigas suyas a dormir me dijo que si quería dormir con ella. Yo no podía decirle que no, encendí la tele  y vimos una película, mi hermana se durmió a mitades y la arropé. Qué pena me daba. A mi hermana nunca le había pasado algo a sí. No podía ni hablar cuando me decía algo.

          La verdad es, que nunca se me había pasado por la cabeza que Pedro hiciese una cosa a si. Mi hermana, supongo que se lo imaginaría después de tanto tiempo junto a él. Una vez me contó que Pedro se peleó con un chico en la calle porque el chico sin querer le había dado. Y desde esa pelea mi hermana pensó en como era el de otra manera. Eran las diez y todavía no tenía sueño. Mi hermana tenía en su cuarto un ordenador, y me dijo que solo lo podía usar cuando ella estuviera en la habitación. En el fondo de la pantalla tenía una foto con Pedro. No lo podía ni ver a Pedro con mi hermana y por eso la quité y la eliminé. Estaba muy preocupada cuando mis padres llegaran le verían a mi hermana los moratones. Ella no era consciente de que tenía que decírselo a alguien. ¿Qué podría pensar mi familia al a Julia a sí?

No había nadie conectado salvo Miriam, que siempre estaba… Ella me saludó, pero no tenía ganas de hablar con ella. Se me ocurrió que podía ver los vídeos que teníamos mi hermana y yo de cuando éramos pequeñas. Éramos inseparables, siempre estábamos juntas. Julia dice que más de una vez había querido que yo y ella tuviésemos el mismo dormitorio, que quitasen la pared que nos separaba. Hubo un momento en el que ella y yo no estábamos tan juntas. Y se por qué es. Era porque comenzaba la popularidad de mi hermana. Ya eran casi las once y tenía sueño, pero llamaron al timbre. No quise abrir porque me imaginé quién podía ser (PEDRO) No paraban de llamar, pero no sabía qué hacer. La ventana de mi hermana no daba a la puerta de la casa en cambio la mía si. Fui a mi cuarto a ver quien era. Mi tía Violeta y mi prima Mª José. Violeta tiene veintiocho años y Mª José once. Violeta de vez en cuando va con mi hermana y yo siempre voy con Mª José aunque fuera menor que yo. Bajé abajo, abrí la puerta y pregunté que querían. Me dijeron que las llaves se les habían quedado dentro de casa y que el cerrajero no vendría hasta el día siguiente. Yo no les podía decir que no a si que, las dejé entrar.

Les dije que Julia ya se había acostado y que yo ya tenía sueño. Ellas me dijeron que si podían tomar algo, pues no habían tomado nada desde medio día.

- Coger lo que queráis, no importa. Ellas me lo agradecieron y se dirigieron a la cocina. Yo de mientras fui arriba a apagar el ordenador. Una vez apagado, otra vez escalera para abajo. Estaban comiendo la ensalada que había echo mi hermana. Yo les dije:

- Mis padres no vendrán hasta mañana a si que podéis dormir en su habitación.

Violeta me dijo que prefería dormir en el cuarto de mi hermana. Yo le dije que no, que ahí es donde iba a dormir yo. Por fin eligieron donde dormirían. Violeta dormiría en el cuarto de mis padres y Mª José en mi cuarto. Me molestaba un poco que vinieran y se alojaran aquí sin avisar. Aparte de que Julia estaba con ese cuerpo morado.Yo no podía decirles nada de lo que había ocurrido, porque Julia no quería que nadie supiera nada de nada excepto yo.

 Día 5 de junio de 2005

         Ya eran las ocho de la mañana y mis padres aún no habían vuelto. Angustiada por los moratones de mi hermana al verla temblar y mi tía y mi prima que se podían enterar. Le conté a mi hermana lo que sucedió a noche y ella dijo que llevaría cuidado. Papá y mamá no llamaban y eso me ponía aún mas apurada. Tuve que llamarles yo. Cuando cogí el teléfono, me fijé que había una llamada perdida. Una llamada perdida significa que no había  cogido. Era de la guardia Civil. Por a intriga de saber que querían se lo dije a mi hermana. Ella no podía llamar de los nervios que recorrían por el cuerpo. Marqué el número y llamé. Les pregunté que porqué habían llamado ellos me dijeron:

- ¿Es la casa de Francisco Gómez Hernández y Sonia Gutiérrez De La Vega?

- Si, ¿ha pasado algo? –Pregunté. El me dijo:

- Está bien, ¿con quien tengo el gusto de hablar? Yo le dije que era su hija menor. El me dijo que si podía hablar con mi hermana y yo le dije que en estos momentos estaba ocupada. Me explicó que, habían encontrado los cuerpos de nuestros padres, me puse a llorar histérica. No podía contárselo a mi hermana con palabras. Habían tenido un accidente de coche cuando se dirigían a casa. Yo le dije a mi hermana a penas con palabras:

- Julia, mamá y papá… mamá y papá… han tenido un accidente cuando se dirigían a casa. Julia se puso a llorar, no por los moratones, sino porque era lo peor que no podía a ver pasado. Ella me abrazó tan fuerte que pude sentir el dolor que tenía dentro.

Fuimos a identificar los cuerpos. Mi tía nos llevó, ella no podía casi conducir. Le contó Julia lo que sucedió con Pedro. Dijo que no nos preocupásemos, que ella siempre iba a estar con nosotros. Dijo que hablaría también con la guardia Civil de lo sucedido con Pedro. Cuando llegamos, reconocimos el cuerpo de nuestros padres me dieron ganas de suicidarme al ver que eran ellos. La guardia civil nos dijo que si podíamos contestar ahora a algunas preguntas, pero no podía ni hablar del dolor que me producía al saber lo sucedido y ver a mis padres en ese estado. Un guardia me dijo que me sentase en el borde de la ambulancia, que no iba a pasarme nada. Julia estaba contestando a las preguntas, yo no podía decir nada. Cuando terminó de hablar mi hermana vino corriendo y me dio un abrazo, y me dijo:

- Hermana, no pasa nada, yo estaré siempre ahí contigo. Yo le di semejante abrazo que ella no se quejaba del dolor de los moratones. Lo único que podía decir era: Julia, no volverá a pasarnos nada, siempre estaremos juntas. Ni una pared nos podrá separar. Cuando dije ni una pared, me referí a cuando mi hermana dijo que quería estar conmigo siempre. Mis abuelos y familia iban viniendo poco a poco, y cada uno de ellos me animaba y me decía que cuando necesitase algo que se lo dijera, que nunca me abandonarían.

La muerte de mis padres dio un vuelco en mi vida. Pero luché y seguí a delante. Pedro no volvió a aparecer por la ciudad, se arrepintió de lo que hizo, lo se por la carta que recibió mi hermana días después. Ahora tengo treinta y dos años vivo en una casa preciosa y tengo dos hijos maravillosos. Mi hermana también se casó y casi todos los días no vemos.

Y solo esto es un caso de los muchos maltratos y accidentes que hay.

Hace unos años mis padres murieron a causa de extrema velocidad. Iban tan rápidos que chocaron contra un camión sin darse la menor cuenta. Lo que si se, es que, ahora mismo mis padres están ahí arriba orgullosos de mí. Por haber seguido adelante y no haberme parado ni un momento después de perderles. Les doy las gracias por haberme educado a si. Nunca podrán reemplazar a mis padres. Gracias a las buenas notas trabajo en una notaría. Cuando leáis esto puede que os de tristeza pero no lloréis porque todos podemos salir a delante incluso cuando se pierde a los seres mas queridos. Y aunque me quedase huérfana, seguí feliz porque sabía que mis padres estarían ahí cuando mas les necesitases. Mi hermana también me ha cogido cuando me he caído. Ahora la casa de mis padres sigue con el mismo olor que la dejaron, con ese olor a café de las mañanas que te despierta con una sonrisa.

 

Diario de una maltratada  Alumno/a del Colegio Público Sierra Elvira de Granada

22 -11-2002

  Hola soy Carla. Una chica de 23 años, vivo en granada y soy de Málaga. He venido a Granada para estudiar pediatría. 

23- 11- 2002.

   Hoy he conocido a un chico súper  gracioso, llamado  Daniel. ¡ Me cae genial ¡

25 - 11 - 2002.

   ¡ Llevo un día sin escribir y Daniel ya me ha pedido salir !, yo he aceptado. Hemos quedado mañana en el cine. 

26 - 11 - 2002.

  ¡ La cita ha ido genial !, hemos visto una peli y también hemos jugado a los bolos. 

26- 1- 2003.

   Llevo dos meses sin escribir y Daniel me ha pedido matrimonio. Yo le he dicho que mas adelante.

13 - 04- 2004.

  ¡ Nos casamos en agosto !.

 ¡ Qué nervios ¡. 

16 - 8 -2004.

Tengo 24 años y…. ¡ Me caso mañana ! 

18 – 8 -  2004.

La boda estuvo genial, nos vamos a vivir a Málaga ,a mi ciudad. 

20 -11 – 2005.

Llevo un año sin escribir en este viejo diario y también un año viviendo con mi esposo, Daniel. 

30 – 12 – 2005.

Este mes ha sido un poco duro para mí, han empezado las peleas entre Daniel y yo, pero bueno, todos los matrimonios  se pelean. 

12– 4 – 2006.

  Ya estoy harta, me siento inútil,  tendría que haber me esperado más tiempo antes de casarme con él. 

13 – 4 – 2006.

  ¡ Hoy Daniel me ha pegado ¡  No puedo seguir viviendo con él. Todos los días nos peleamos. 

15 – 4 – 2006.

  Daniel me ha dicho que como firme el divorcio …me mata. Antes él era cariñoso conmigo pero desde que empezó a beber…. 

17 – 1 – 2006.

  Me siento tonta por haberme casado. Prefiero morir a seguir viviendo con Daniel.

24 – 12 – 2006.

   Llevo 4 años viviendo con mi marido y hay veces que ha sacado el cuchillo y me ha amenazado con matarme si le digo a alguien algo. Necesito ayuda, si alguien encuentra este viejo diario, que me ayude.
 

TODO
PUEDE CAMBIAR
 
M.G.M. 6º C Primaria

Buenos días, soy Gloria López y tengo 32 años, actualmente resido en Barcelona y soy la “Presidenta de la asociación española contra la violencia de género”.Os contaré la historia de mi infancia, uno de los motivos por los que decidí hacer esta profesión.

Todo empezó cuando cumplí los nueve años. Yo nunca había recibido una fiesta de cumpleaños, pues no teníamos dinero para celebrarla, pero ese año mi padre pidió un adelanto para que yo pudiera celebrarla. Al principio no se lo quisieron dar pero después se lo replantearon y se lo dieron.

Yo estaba muy ilusionada porque iba a ser mi primera fiesta de cumpleaños, pero mi madre y yo nos tiramos horas esperando a que mi padre llegara con el dinero, ya a las diez de la noche mi madre me obligó a que me fuera a dormir y yo obedecí sin rechistar porque veía a mi madre más nerviosa y triste de lo habitual. No podía dormir así que esperé a que llegara mi padre. Ya a las dos de la mañana oí como la puerta se abrió y mis padres empezaron a discutir. Desde mi habitación se podían escuchar los llantos de mi madre y los gritos de mi padre, más tarde escuché golpes, fuertes portazos y por último escuché como se cerraba la puerta de la entrada con fuerte golpe. Me asomé por una rendija de mi puerta y vi a mi madre aún llorando y tirada en el suelo.

Yo no sabía muy bien lo que pasaba, pero lo que si sabía era que algo no iba bien entre mis padres y cuando digo que no iba bien, quiero decir que iba muy mal. Los padres de mi amiga Laura no eran como los míos, nunca discutían, su madre no lloraba y su padre no llegaba borracho por la noche.

A la mañana siguiente mi padre no estaba en mi casa, mi madre tenía la cara llena de moratones, no me miraba a los ojos y  una voz que apenas se podía escuchar. Yo, casi sin estar segura de lo que hacía, me atreví a preguntarle dónde estaba mi padre y ella, con lágrimas en los ojos, me miró y, dulcemente, me dijo que se había marchado temprano. Aunque yo sabía que eso no era cierto, no me atreví a contestarle porque sabía que metería la pata aun más.

Cuando terminé de desayunar, mi madre me dijo que me preparara, que en cinco minutos saldríamos hacia el colegio. Mi madre se encerró en su habitación e hizo una llamada de teléfono. Yo, apenas pude escuchar algunas frases sueltas y por lo que entendí, dentro de dos meses nos trasladaríamos a un sitio muy raro.

En el colegio ese día hubo un examen que creo que suspendí porque no podía concentrarme, solo escuchaba gritos y voces en mi cabeza. Mis amigas me preguntaron qué me pasaba, pero yo no estaba segura si debía contarles lo que estaba ocurriendo o no y pensé que era mejor no sacar el tema porque esas cosas debía dejarlas en casa y que ellas, al igual que yo, no comprenderían los motivos de esos extraños comportamientos.

Cuando mi madre vino a recogerme al colegio, la profesora le pidió que entrara un momentito a hablar con ella. Cuando mi madre salió no parecía muy contenta, creo que era por la nota de mi examen.

 Las peleas entre mis padres no volvieron a repetirse. Pero un día, cuando menos me lo esperaba, la historia se volvió a repetir: Mi padre llegó borracho a casa y pegó a mi madre. Esta vez escuché tantos gritos y golpes que decidí salir afuera y ayudar a mi madre. Tenia muchísimo miedo, tanto que salí llorando y mi padre se ensañó conmigo, empezó a pegarme de una manera que nunca me habría imaginado. Al cabo de un rato, mi padre se cansó y se fue. Mi madre me abrazó muy fuerte a pesar del dolor de las heridas. Entre llantos me dijo varias veces que no era culpa mía, que esto no se volvería a repetirse y que no tuviera miedo. Así que entre lágrimas conseguí quedarme dormida porque en los brazos de mi madre no tenía miedo.

Mi madre volvió a llamar a la mujer con la que días antes había estado hablando y me dijo que dentro de dos semanas nos iríamos de allí e iríamos a otra ciudad. Aunque me daba mucha pena dejar mis amigas y parte de mi vida atrás, me alegraba porque todos esos recuerdos malos y tristes que tengo también los abandonaría.

Al día siguiente, en el colegio, me costó mucho contarles a mis amigas la triste noticia. Todas nos pusimos muy tristes porque llevábamos juntas desde la guardería. Incluso niños con los que nunca había tenido mucha relación se despidieron de mí. El último día de clase me hicieron una fiesta y me dieron muchos pequeños regalos para que les recordara. Como yo todavía no sabia donde iba a ir, no les pude dar ninguna dirección para contactar, pero yo si sabia donde vivían y prometí escribirles. Cuando llegué a mi casa, vacié mi mochila para llenarla de ropa y usarla como maleta, dentro encontré una nota de Luis (el chico que me gustaba tan mono), en la nota ponía que yo le gustaba desde que teníamos seis años, pero que nunca se había atrevido a decírmelo. Yo me quedé de piedra al saber que el chico del que estaba enamorada me quería desde pequeña y me dio mucha rabia por no haberme enterado antes, pero en fin ya nada se podía hacer.

Cuando mi madre llegó de aclarar unos asuntos o algo así me dijo que salimos de mi casa para siempre. Nos metimos en un autobús que olía fatal. De camino le pregunté a mi madre hacia dónde nos dirigíamos y ella me explicó que íbamos hacia Barcelona (donde ahora resido, pero por motivos de seguridad no podía revelar ni mi antigua ciudad, ni mi antiguo nombre) y que allí viviríamos con más gente, en un sitio que según me enteré era un albergue de acogida. Aunque yo no sabia muy bien lo que era eso, dejé que mi madre continuara hablando, también me dijo que allí nos cambiarían de nombre y que me llamaría Gloria.

Cuando llegamos, nos recibió una mujer muy simpática que le dio a mi madre un montón de papeles y documentos que más tarde mi madre me explicó, pero eso si, resumido.

A la hora de la cena bajamos al comedor, era muy grande y bonito y estaba lleno de niños. Yo me acerqué a hablar con ellos y me recibieron muy amablemente, yo estaba un poco preocupada porque al principio no tenía muchas ganas pero después también me integré bastante bien, allí me sentía muy a gusto. Íbamos a un colegio muy pequeñito a las afueras de la ciudad y por la tarde hacíamos muchos juegos a la hora de la siesta, algunas veces salíamos de excursión e íbamos a la ciudad, a la montaña...

Un día, cuando estaba jugando en la calle con mis amigas, mi padre apareció, y yo fui corriendo a saludarle porque llevaba más de un año sin verle. Él me dijo que me fuera con él a dar un paseo, pero yo le dije que tenia que avisar a mi mamá, entonces él me dijo corriendo que no hiciera eso, me extrañó bastante pero, como yo no quería preocupar a mi mamá, le pedí a una de mis amigas que le dijera a mi mamá que había salido un rato con mi papá, y me fui con mi padre. Él me llevó a dar un paseo y me dijo que mi mamá le había dicho que ya no me quería, que me fuera con él y que la dejara en paz. A mí me extrañó mucho oír eso, pero en fin ¿por qué iba a mentirme mi papá?, así que intenté afrontar la noticia… pero no podía, era demasiado dura; así que lo único que podía hacer era marcharme con mi padre y desahogarme llorando.

 Cuando íbamos de camino a mi antigua casa, un coche de la policía nos perseguía, mi padre intentaba esquivarlo, pero al final solo pudo pararse en mitad de la carretera. Un policía vino corriendo y nos sacó del coche, a mi padre lo esposó y lo metió en el coche y a mí me llevó con mi madre que estaba llorando por no encontrarme. Yo le conté lo que mi padre me había dicho y ella me dijo que debía olvidar a mi padre porque, probablemente, no volvería a verlo nunca más.

Y así pasaron los años sin muchas cosas que hacer ni que contar hasta que cumplí los dieciocho. Ese día fue muy especial, me dejaron salir de allí y me proporcionaron el dinero suficiente para poder vivir en una vivienda normal y poder comer hasta que encontrara un trabajo.

Lo primero que hice fue buscarme un trabajo con el salario mínimo como camarera en un bar llamado “LA MEDIA LUNA”. También empecé a estudiar, y así me organizaba yo por las mañanas a la universidad y por las tardes a trabajar. Fue una época muy ocupada en la que apenas tenía tiempo para un poco de vida social.

Pero la verdad es que vivía muy bien con mi compañera de piso Carmen. Entre ella y yo nos repartíamos las tareas de la casa, por ejemplo yo barría y ella fregaba. La verdad es que éramos muy buenas amigas.

         Cuando cumplí los veintiuno, mi madre murió a causa de una enfermedad. Yo no pude soportarlo y tuvieron que darme un mes de baja en el trabajo pues todo me recordaba a ella y además ella había sido siempre la que me había protegido y ahora ya no tendría a nadie en el mundo con quien de verdad estuviera unidad de esa manera. Ese fue el mes de los disgustos porque para colmo Carmen se fue a vivir con su novio y ya si que de verdad no tenia a nadie. Puse carteles de “se busca compañero/a de piso” por toda la ciudad, pero nada. Así que partir de ahora todos los gastos debía cubrirlos yo como luz, gas, agua...

Cuando menos me lo esperaba, alguien llamó a mi teléfono preguntando por el anuncio del piso y yo estaba tan desesperada que le invité a ver el piso esa misma tarde. Cuando sonó el timbre fui corriendo y abrí la puerta y mi sorpresa fue cuando vi que el que estaba ahí delante de mi era Luis, el mismo Luis que el de hace diez años. Lo único que pude hacer fue tirarme a sus brazos, invitarle a pasar y contarle todo lo que me había pasado desde entonces. Él también me contó lo que había ocurrido el cole desde que yo me fui y como había sido su vida desde entonces. Y, de repente, salió el tema de la carta, ninguno de los dos sabíamos que decir, pero en el fondo los dos estábamos pensado lo mismo. Intentábamos convencernos de que solo había sido un amor de la infancia y que ya no quedaba nada. Rezábamos por que pasara algo que interrumpiera aquel silencio tan incómodo y, de repente, sonó el teléfono y los dos soltamos un suspiro de alivio. Lo cogí y era de la cárcel. Mi padre se había escapado e intentaba vengarse de mi madre, pero lo que él no sabía era que había muerto. Los de la cárcel me rogaron que tuviera mucho cuidado porque podía averiguar donde vivía yo ahora y cometer alguna locura.

A la mañana siguiente salí a la calle para ir al trabajo con un poco de miedo porque mi padre podría aparecer en cualquier momento y tras llevar tantos años en la cárcel no sé lo que podría hacer. Pero ese día no pasó nada en especial, fue un día normal y corriente, como todos los demás. Pero un día, cuando llegué a casa y encendí la tele vi algo que nunca hubiera esperado encontrarme: en las noticias salía un titular en el que ponía que mi padre había asesinado a varios oficiales de policía cuando intentaban detenerle. Yo no pude soportar la noticia. Era demasiado fuerte saber que mi padre tenia tanta sangre fría como para poder hacer eso.

Por la noche el timbre de mi puerta sonó. Como ya era muy tarde, estaba un poco intrigada pues  ¿quién podría llamar a mi puerta a estas horas?, yo abrí con un poco de miedo por quien podría encontrarme detrás de la puerta, pero solo era Luis. Me sentí un poco aliviada y a la vez que contenta, así que le invité a pasar. Él me contó que mi padre había irrumpido en su casa de madrugada y lo había amenazado si no le decía donde vivía yo. Él me aseguró que no le había dicho nada y que había intentado que no lo siguiera. Yo le di las gracias y a cambio le ofrecí quedarse a dormir en mi casa porque en la suya ya no estaría seguro.

Al día siguiente, mientras desayunábamos, le volví a ofrecer ser mi compañero de piso y él me dijo que tras mucho pensarlo, había  decidido aceptar mi propuesta. Ese día Luis se pidió el día libre para trasladar toda su ropa y sus objetos más importantes.

Cuando venía de vuelta del trabajo, me crucé con un hombre que me resultaba familiar, pero no sabía quien era, así que seguí andando hasta que lo reconocí, era mi padre. Enseguida decidí llamar a la policía y les dije que era él y que venía a por mí. De repente, alguien me tocó por detrás y era él, tiró el teléfono al suelo, me cogió y me metió en un coche atada de pies y manos. Dentro del coche me quitó la mordaza que me había puesto y me preguntó dónde estaba mi madre, yo le dije que había muerto a causa de una enfermedad, pero no me creyó y siguió haciéndome preguntas sobre mi madre, donde vivía, su teléfono…. y yo siempre lo contestaba lo mismo: que no seguía viva. Llegó un momento en la que la situación era un poco absurda pues yo siempre respondía lo mismo. Mi padre se hartó y me llevó a un piso muy oscuro a las afueras de la ciudad.

Me encerró y yo comencé a desesperarme, pensé en lo que hacer cuando mi padre volviera, tendría que darle una respuesta que le convenciera, así que decidí decirle que mi madre seguía viva y que estaba en Madrid. Él salió corriendo de la habitación y me dejó sola. Al cabo de veinte minutos una patrulla de la policía me sacó de allí, según ellos una llamada anónima les había dicho donde estaba. Yo les conté lo que le había dicho a mi padre, les pedí que fueran a Madrid y que allí lo encontraran.

Cuando llegué a casa, Luís me abrazó, me dijo que había estado muy preocupado por mí y me besó, yo me quedé sin palabras, sin saber que decir, simplemente me fui a mi habitación. Esa noche tuve mucho en lo que pensar: en ese beso, en el secuestro, en mi padre, en mi madre incluso, en fin fue una noche muy larga.

Los días iban pasando y yo sentía que las cosas entre Luís y yo funcionaban cada vez mejor. Los policías cogieron a mi padre y tuve que ir a declarar contra él. Fue muy difícil para mí, porque en fin, era mi padre, pero también había sido  el hombre que me había hecho  derramar tantas lágrimas. Desde ese momento ya no habría más dolor en mi vida.

Luís y yo ya éramos novios definitivamente. Él era perfecto, tan guapo, tan trabajador, tan amable, y yo lo quería tanto que lo daría todo por él. Un día, cuando fui al trabajo, noté que algo no iba bien, mi jefe el señor Don Juan estaba raro, lo noté como muy débil; de repente, mientras servía una mesa, se desmayó y cayó al suelo. Enseguida llamamos a su médico y nos dijo que tenía  cáncer de pulmón y que ya estaba demasiado avanzado como para ponerle tratamiento. Al señor Don Juan tan solo le quedaban tres meses de vida, la noticia  me destrozó por que estábamos muy unidos, para mi había sido como el padre que nunca tuve.

Los meses pasaron muy rápido, casi no tuve tiempo de asimilar lo que me estaba pasando. Un día, cuando fui a trabajar, estaba cerrado, así que decidí llamar al señor don Juan para preguntarle lo que estaba pasando y, como no me contestó volví a mi casa. Después de comer me llamaron por teléfono, era de los seguros de vida Ocaso. Me habían llamado un montón de veces para que me hiciera un seguro y ya les había dicho que no. Pero esta vez no era para eso, el señor don Juan había muerto y me había dejado el bar. a mí como parte de su herencia. Perfecto, ahora tenía un bar. que dirigir, pero yo no podía quedarme con él porque había terminado mis estudios y ahora tenía otro trabajo, pero por otro lado me daba pena vender el bar. De repente, me acordé de Luís, él era cocinero y estaba buscando trabajo.

Cuando llegué a casa le ofrecí el trabajo a Luís y él aceptó sin dudarlo. Empezó a la semana siguiente, los fines de semana yo iba a ayudarle y le explicaba como funcionaba todo. La verdad es que se adaptó bastante bien. Cuando ya llevábamos dos meses así todo iba mejorando, a mi me fueron ascendiendo en mi trabajo y Luís cada vez tenía mas clientes así que se arriesgó y decidió hacer reforma en el bar para agrandarlo. Todo fue mejor aun y además las cosas con Luís iban mejor, ya llevábamos casi un año juntos y todo era perfecto.

Yo creía que las cosas no podían ir mejor aun, pero cuando llegó el día de mi cumpleaños Luís me pidió matrimonio. Yo casi no podía creerlo, pero sin dudarlo acepté encantada. Dentro de dos meses se celebraría mi boda, era como un sueño, lo único que me apenaba era que mi madre no iba a estar allí para verlo. Hubo que hacer muchísimos preparativos esos meses. Todo fue muy difícil y estaba muy estresada y nerviosa.

Por fin llegó el día de la boda, yo me tomé por lo menos nueve tilas es que casi perdí la cuenta, pero ese día fue perfecto: boda perfecta, iglesia perfecta, música perfecta, marido perfecto. Para la luna de miel fuimos a Italia, mi gran sueño, todo fue precioso. Tenemos millones de fotos. Fue tan bonito.

Y os preguntaréis ¿y ahora qué?, pues vivo en Barcelona, tengo dos preciosas gemelas y estoy embarazada de nuevo, un marido perfecto y un trabajo perfecto.

         En fin mi vida dio un vuelco enorme, parece que después de todo la vida puede sonreírte y mejorar un montón.
 

Libertad para la mujer en China  C.C. Primaria

Un día, Marta fue a China por un caso de maltrato a una mujer.

Marta trabajaba de policía y era la más cualificada para ese caso. Cuando llegó a China observó lo machistas que eran allí y empezó a pensar que había que hacer algo.

Después de terminar el caso, vio a un hombre que gritó a su mujer porque ella no quería ir a una tienda y él si y la gente tan tranquila cómo si eso fuera normal. Y también vio en un cartel una comparación de lo que ganaba una mujer y un hombre en el mismo trabajo y el de la mujer era bastante más bajo. Ya lo tenía claro: había que hacer algo.

En España explicó lo grave que era la situación al presidente Rodríguez Zapatero y a los reyes y príncipes de Asturias y desde luego le hicieron caso. Primero anunciaron que cualquier hombre que pegase a una mujer sería castigado con cadena perpetua y luego empezaron a tratar con el presidente de China.

Pasaron días y días intentando ese trato para que en su país los maltratadores sufriesen ese mismo destino y las mujeres tuviesen los mismos derechos que los hombres: pero no hubo suerte. Marta decidió que tendría que ayudar a esas mujeres a rebelarse.

Primero, volvió a viajar ha China y convenció a todas las mujeres que pudo. También consiguió tener de su lado a algunos hombres a los que no les gustaba ver sufrir a las mujeres. Luego pidió el permiso para hacer una manifestación y con el apoyo de los hombres y mujeres le dieron el permiso.

La manifestación tuvo algo de éxito, pero no fue el suficiente para convencer al presidente. Después de la manifestación cuando Marta iba a volver a España, fue asesinada. Pero su muerte no fue en vano, ya que la noticia tuvo tanto impacto que el presidente de China firmó el trato. Y eso no es todo porque Marta dio ejemplo al mundo y, poco a poco, la violencia de género desapareció del planeta para siempre.

 

 UN SUCESO INCREÍBLE!
EL DIARIO DE CARLA UNA NIÑA QUE VIVIÓ Y SUFRIÓ EL MALTRATO.
 
C.V.M.  

Carla es una adolescente de 16 años y nos va a contar como vio a su padre maltratar a su madre.

Mi madre me dijo que se había casado con él porque creía que iba a ser bueno con ella. Al cabo de varios días me tuvo. Mi padre le decía que nunca tenía tiempo para mí, ella le recriminaba que me tenía que prestar más atención  porque era muy pequeña. Pasaron dos semanas y mi padre seguía protestando así que optó por darle una bofetada, mi madre sorprendida le preguntó que por qué lo había hecho; él le respondió tirando la cuna en la que yo dormía. Mi madre  lo entendió y le dijo que se tranquilizase, él le siguió pegando bofetadas, cogió un cuchillo y le hizo un corte profundo. Después  siguió agrediéndola. Los vecinos escucharon los gritos y avisaron a la policía. Mientras  llegaban  la socorrieron, Carmen (mi tía) me cogió y me llevó a su casa. Mi madre lloraba aterrorizada y mi padre seguía hiriéndola con el cuchillo. La policía esposó a mi padre y se lo llevaron a comisaría; a mi madre  la trasladaron al hospital para curarle los cortes, yo me quedé tres días con mi tía.

Mi madre me recogió cuando salió del hospital,  se alegró mucho de verme. A los cinco años  mi padre salió de la cárcel y vino directamente a nuestra casa  le dijo a mi madre que si le perdonaba, mi madre le dijo que sí. Pasado un año volvió a maltratarla y lo metieron un año más en prisión. Cuando salió volvió a pegar, pero no solo a mi madre sino también a mí. Fueron dos años de sufrimiento y de tanto que nos maltrató tuvimos que ingresar tres meses en el hospital.

Al cabo de nueve meses mi madre tuvo otra niña, mi hermana Rosér. Cuando ella tenía cuatro años a mi padre también le entró ganas de maltratarla, pero mi madre le dijo que no la maltratara porque era muy chica. Ella tuvo que cargar con todo. Mi padre ahora había cogido la costumbre de venir borracho, así que siempre que se iba de bares con sus amigos se guardaba unas cuantas botellas de cerveza en una bolsa. Cuando llegaba a  casa las cogía, ataba a mi madre a las cortinas y se las tiraba al cuerpo. Si no le quedaban buscaba por los rincones, hasta que no las encontraba no paraba. Los vecinos, ya hartos de escuchar tantos gritos todos los días, fueron a ver lo que pasaba,  ellos no sabían que mi padre había vuelto. Cuando lo vieron se sorprendieron y se asustaron mucho, uno de los vecinos entró y le quitó las botellas de la mano. Mi padre se volvió más agresivo todavía y empezó a lanzar las botellas; la policía que patrullaba en ese momento por ahí, lo escuchó, así que subió a ver lo que pasaba. Se encontraron a todos los vecinos agachados y a mi padre tirando las botellas. Los policías se abalanzaron sobre él. Mi madre estaba llorando, yo consolando a mi hermana en su cuarto y los vecinos temblando. Vino una ambulancia que se llevó a mi madre, una furgoneta de la policía que se llevó a mi padre y nosotras nos fuimos a Venecia donde viven nuestros abuelos. Nos lo pasamos muy bien pudimos ver a nuestros primos y primas, cenamos en la terraza de la casa y nos montamos en las góndolas. Fueron unos días de desahogo para nosotras porque nos olvidamos un poco de todo. Al día siguiente nos fuimos para Barcelona otra vez, mi madre estaba recuperada. Mientras estábamos en el colegio  fue desesperada a ponerle una denuncia. Cuando volvía de ponerla, mi padre, que estaba en libertad condicional, cogió el coche, tiró a mi madre al suelo, le dio con un bate de beisbol, la apuñaló y le pasó tres veces el coche por encima. Mi madre sobrevivió pero a mi padre lo mandaron a EE.UU. y le pusieron la famosa inyección que sale en las películas. Mi madre y mi hermana lloraron pero yo les dije que se lo merecía por todo lo que nos había hecho sufrir y porque era por nuestro bien. Pasaron los años y nosotras nos fuimos olvidando de eso, pero siempre que vemos alguna de esas películas sobre mujeres y niñas maltratadas nos acordamos de él. Mi hermana dice que si tiene hijos les contará lo que nos pasó y si se casa va a procurar elegir bien. Mi madre y yo cada vez que lo oímos le decimos que hace muy bien. Mi madre dice que con lo guapa que es, que no dude que siempre tendrá un marido guapo, cariñoso y simpático y que nunca maltratará a sus hijos.

 

Historia...  Alumno/a del Colegio Público Sierra Elvira de Granada

Voy a contar una historia de una adolescente maltratada musulmana que se llama Nazaira.

 Lunes, 5 de Noviembre

Hola, querido diario, hoy es mi cumpleaños y mis padres no han ido a trabajar par estar con migo. He invitado a unas amigas para que vengan a mi cumple.

Yo tenía unas ganas increíbles de que vinieran mis amigas para poder jugar con ellas. Por fin vinieron, nos lo pasamos súper bien y me trajeron muchos regalos. Estuvimos toda la tarde jugando y hablando.

En el colegio me lo paso muy bien. La maestra es súper buena explicando las cosas y mandando deberes.

Los exámenes, no es que se meden muy bien, pero en la clase, como me porto bien, traigo los deberes y me expreso bien, la maestra nunca me suspende.

En este trimestre mis padres me han comprado mucha ropa y me han reformado mi cuarto. Mi cuarto ha quedado precioso con láminas en rosa y púrpura. Me han comprado una camiseta con los hombros al aire y muchos pañuelos para el pelo.

 Martes,2 de Octubre

¡Esos días fueron muy bonitos!

        Pero ahora, después de un año, en mi familia, empezaron las discusiones y enfrentamientos entre mis padres. Yo pensaba que eso era normal, que  todas las familias tienen una etapa de discusiones. Hasta el día en que mi padre vino borracho de estar con sus amigos en el moacar, es decir, en el chiringuito. Todo empezó en discusión, pero mi padre terminó pegándole a mi madre. Yo que estaba en mi habitación me asusté al oír los gritos de mami. Bajé a ver si podía ayudarla en algo. Bajé con mi oso de peluche… ya era demasiado tarde, mi madre se encontraba en el suelo tirada, con su suave cara llena de moratones y empapada de lágrimas. Tiré mi oso al suelo y me puse a llorar con ella, mientras que me decía que no llorara, porque esto nunca volvería a pasar.

Mi padre no vino en toda la semana y mi madre no salía de casa solo para ir a comprar. Ese era el problema que  nosotras nos alimentamos del dinero que trae mi padre por trabajar.

Al cabo de la semana vino de nuevo, mi madre y yo estábamos muy asustadas, pero vino a pedirnos perdón y si queríamos irnos de picnic. Mi madre aceptó pero con una condición; que no nos tocara a ninguna de las dos. Mi padre aceptó y nos pusimos en marcha. Yo iba con la camiseta y el pañuelo que me regalaron. Estaba súper contenta porque pensaba que todo se volvería a arreglar. Yo le trataba como antes pero a él lo sentía bastante raro.

Me dijo que si quería irme con él, pues yo dije que si  porque pensaba que no me haría nada, pero me equivoqué, mi padre me cogió del brazo y me llevó al coche. Yo le preguntaba: ¿Dónde vamos?, ¿por qué me metes en el coche?, ¿por qué no avisamos a mama? Y él me contestaba: a un sitio, ¡cállate!.

Me vendó los ojos. Después de un buen rato sentí que paraba el coche y me sacó. Cuando me quitó la venda… estaba en una habitación a oscuras.

Al día siguiente mi padre, o mejor dicho, ese hombre, me trajo el desayuno. Dentro de un rato volvió, me cogió del pelo y me tiró al colchón, yo no me imaginaba que mi padre fuera tan malo.

Al día siguiente mi padre volvió a hacerlo.

Y así seguí hasta hoy.   

No sé exactamente cuanto tiempo ha pasado, creo que dos años, pero estoy  decidida de escapar de  aquí, porque quiero ver a mi madre y enseñarle todo mi diario.

Hoy me voy a escapar ya que ese hombre va a salir de aquí para comprar. Ahora que se ha ido, voy a escaparme. Lo he conseguido, precisamente acaba de pasar la policía, hablaré con ellos…

-Hola, soy Nazaira, la desaparecida

      -¿En serio?...

      -Muchas gracias por haberme sacado de aquí

      -Te llevaremos con tu madre

 Cuando llegué, estaba súper contenta.

A ese hombre lo metieron en la cárcel 50 años. Y yo vivo feliz con mi madre en Nueva Cork.

 

Una mujer maltratada  J.M.P.S.