Desde USTEA Diversidad denunciamos la violencia institucional, la discriminación y los discursos de odio que siguen sufriendo las personas trans. Reivindicamos el derecho a la autodeterminación de género, a una sanidad pública libre de patologización y a una educación que garantice el respeto a todas las identidades. Frente al odio y los retrocesos en derechos, exigimos políticas públicas valientes, recursos y garantías reales de igualdad.
Cada 21 de octubre reivindicamos la despatologización de las identidades trans y denunciamos las estructuras sociales, políticas e institucionales que siguen cuestionando la existencia, la dignidad y los derechos de las personas trans.
Las identidades trans no son un trastorno ni un problema que haya que corregir.
Las personas trans no necesitan que nadie valide su identidad, cuestione su existencia o les imponga diagnósticos para reconocer sus derechos. Necesitan respeto, libertad, igualdad y garantías para desarrollar sus vidas sin discriminación ni violencia.
Aunque se han producido avances importantes, como la retirada de la transexualidad del capítulo de trastornos mentales de la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, la despatologización real sigue siendo una tarea pendiente.
No basta con eliminar una etiqueta médica si persisten las barreras administrativas, la tutela sobre las identidades, los prejuicios institucionales y las dificultades para acceder a una atención sanitaria digna.
La identidad de género no se diagnostica. Se respeta.
Frente a los discursos de odio, derechos y dignidad
Desde USTEA Diversidad denunciamos el auge de los discursos reaccionarios y tránsfobos que pretenden convertir los derechos de las personas trans en objeto de debate político permanente.
No aceptamos que se utilice a las personas trans como chivo expiatorio, que se cuestione su existencia desde las instituciones o que se difundan discursos que alimentan el rechazo, el acoso y la violencia.
Detrás de cada campaña de odio hay consecuencias reales: discriminación laboral, exclusión social, acoso escolar, dificultades de acceso a recursos y situaciones de violencia que afectan especialmente a las personas trans más jóvenes y vulnerables.
Los derechos humanos no pueden depender de mayorías políticas, campañas electorales ni prejuicios ideológicos.
Reivindicamos el derecho de todas las personas a vivir libremente su identidad de género, sin miedo a sufrir represalias, discriminación o exclusión.
Frente a quienes pretenden devolvernos al silencio, respondemos con organización, solidaridad y lucha colectiva.
Una sanidad pública que acompañe, no que patologice
La despatologización trans debe traducirse en una transformación real de la atención sanitaria.
Desde USTEA Diversidad defendemos una sanidad pública, universal, gratuita en el acceso y de calidad que garantice una atención integral a las personas trans desde el respeto a su autonomía y a sus decisiones.
Rechazamos cualquier práctica que convierta las identidades trans en diagnósticos o que imponga evaluaciones psiquiátricas como requisito para el reconocimiento de derechos.
Exigimos que las personas trans puedan acceder, cuando lo necesiten, a atención sanitaria especializada, tratamientos hormonales, intervenciones y acompañamiento psicológico sin barreras injustificadas, listas de espera interminables ni desigualdades territoriales.
La atención sanitaria debe estar al servicio de las personas, no convertirse en un mecanismo de control sobre sus cuerpos y sus identidades.
En Andalucía, reclamamos recursos suficientes, formación específica de los equipos sanitarios y el cumplimiento efectivo de los derechos reconocidos en la normativa vigente.
La despatologización no significa negar la atención sanitaria. Significa garantizarla sin cuestionar ni invalidar las identidades trans.
Las aulas deben ser espacios seguros para las personas trans
Como organización sindical comprometida con la educación pública, desde USTEA Diversidad consideramos imprescindible combatir la transfobia desde los centros educativos.
Ningún niño, niña o adolescente debería sentir miedo de acudir a clase por su identidad de género. Ninguna persona trans debería verse obligada a ocultarse para evitar burlas, acoso, rechazo o discriminación.
Sin embargo, todavía existen situaciones en las que el alumnado trans encuentra obstáculos para que se respete su nombre, su identidad o su expresión de género.
No podemos hablar de educación inclusiva mientras haya alumnado que sufra discriminación por ser quien es.
Exigimos a la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía que garantice:
- El respeto efectivo a la identidad de género y al nombre elegido por el alumnado trans.
- La aplicación de protocolos de acompañamiento y protección frente a la transfobia.
- La formación del profesorado y del conjunto de la comunidad educativa en diversidad afectivo-sexual, corporal y de género.
- La incorporación de contenidos que visibilicen las realidades LGTBIQ+ en los currículos y materiales educativos.
- Recursos humanos suficientes para la orientación, la convivencia y la atención a la diversidad.
- Una respuesta inmediata y eficaz ante cualquier situación de acoso o violencia tránsfoba.
La educación pública tiene la responsabilidad de formar una ciudadanía crítica, respetuosa con los derechos humanos y comprometida con la igualdad.
La diversidad no es una amenaza para las aulas. La transfobia sí lo es.
Derechos laborales para las personas trans: basta de discriminación
La lucha por la despatologización también es una lucha sindical.
Las personas trans siguen enfrentándose a obstáculos para acceder al empleo, desarrollar su carrera profesional y disfrutar de unas condiciones laborales dignas.
La discriminación en los procesos de selección, el cuestionamiento de la identidad, el acoso laboral y la falta de protocolos adecuados pueden convertir los centros de trabajo en espacios hostiles.
Desde USTEA Diversidad exigimos medidas efectivas contra la discriminación por identidad o expresión de género, protocolos de prevención y actuación frente al acoso, respeto a los nombres y datos registrales y garantías de igualdad en el acceso al empleo público.
Defendemos también el derecho a la intimidad, a la protección de los datos personales y a la conciliación de los procesos sanitarios que puedan necesitar las personas trans, sin penalizaciones ni discriminación laboral.
Nadie debería tener que elegir entre vivir libremente su identidad y conservar su puesto de trabajo.
Las leyes deben cumplirse y los derechos deben garantizarse
Los avances legislativos en materia de derechos LGTBI y de reconocimiento de las personas trans son fruto de décadas de movilización y lucha colectiva.
La Ley 4/2023, de 28 de febrero, supuso un avance estatal en el reconocimiento de derechos de las personas trans y en la garantía de los derechos de las personas LGTBI.
Andalucía cuenta, además, con la Ley 2/2014, de 8 de julio, integral para la no discriminación por motivos de identidad de género y reconocimiento de los derechos de las personas transexuales.
Pero los derechos reconocidos sobre el papel no sirven de nada si las administraciones no garantizan su aplicación efectiva.
Desde USTEA Diversidad exigimos a las administraciones públicas que asuman sus responsabilidades, desarrollen las medidas necesarias, doten de presupuesto las políticas de igualdad y garanticen mecanismos eficaces frente a la discriminación.
No queremos declaraciones institucionales vacías ni campañas simbólicas que desaparecen al día siguiente. Queremos recursos, formación, protección y derechos efectivos.
USTEA Diversidad: ni un paso atrás en derechos trans
En este Día Internacional de Acción por la Despatologización Trans, desde USTEA Diversidad reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de los derechos de las personas trans y con la construcción de una sociedad libre de transfobia.
No aceptamos que se cuestione la dignidad de las personas trans, que se utilicen sus vidas como instrumento de confrontación política ni que se retroceda en derechos conquistados mediante años de lucha.
Defender los derechos trans es defender los derechos humanos. Es defender la libertad de ser, de existir, de estudiar, de trabajar y de vivir sin miedo.
No hay igualdad real mientras una sola persona tenga que justificar quién es para que se respeten sus derechos.
Seguiremos defendiendo una educación pública feminista, diversa, inclusiva y libre de LGTBIfobia; una sanidad pública que acompañe sin patologizar y unos espacios laborales donde ninguna persona sea discriminada por su identidad de género.
Porque las personas trans no necesitan permiso para existir.
Porque sus identidades no son objeto de diagnóstico ni de debate.
Porque la diversidad nos enriquece y los derechos se defienden colectivamente.
¡LAS IDENTIDADES TRANS NO SE PATOLOGIZAN, SE RESPETAN!
¡BASTA DE TRANSFOBIA Y VIOLENCIA INSTITUCIONAL!
¡NI UN PASO ATRÁS EN LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS TRANS!
USTEA DIVERSIDAD
POR UNA SOCIEDAD LIBRE, DIVERSA Y SIN DISCRIMINACIÓN.



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