Defender la diversidad también es defender los derechos laborales y una sociedad libre de discriminación
Cada 14 de julio se conmemora el Día Internacional de las Personas No Binarias, una fecha para visibilizar a quienes no se identifican exclusivamente como mujeres u hombres, y para recordar que el reconocimiento de la diversidad de género sigue siendo una asignatura pendiente en numerosos ámbitos de nuestra sociedad.
Desde el Área de Diversidad de USTEA queremos reivindicar que la lucha por los derechos de las personas no binarias no puede quedarse en el terreno simbólico, debe traducirse en derechos efectivos, en protección frente a la discriminación y en políticas públicas que garanticen la igualdad real tanto en los centros de trabajo.
Las personas no binarias continúan enfrentándose a situaciones de invisibilización, cuestionamiento de su identidad, uso deliberado de un nombre o pronombres incorrectos, acoso y discriminación. En el ámbito laboral, estas violencias pueden manifestarse mediante burlas, comentarios ofensivos, exclusión de equipos de trabajo, dificultades para acceder al empleo o promocionar profesionalmente, así como a través de situaciones de acoso laboral motivadas por la identidad o expresión de género. Muchas personas optan por ocultar quiénes son por miedo a las consecuencias profesionales, con el impacto que ello tiene sobre su bienestar y su salud mental.
La educación tampoco es ajena a esta realidad. El alumnado no binario sigue encontrando centros donde su identidad es ignorada o cuestionada, escuelas en las que no existen protocolos adecuados, con materiales educativos que continúan reproduciendo un modelo exclusivamente binario y donde la falta de formación del profesorado dificulta la creación de espacios verdaderamente inclusivos. A ello se suma la situación del profesorado y del personal educativo no binario, que en demasiadas ocasiones debe afrontar prejuicios, deslegitimación o falta de reconocimiento institucional.
Como organización sindical comprometida con la defensa de los derechos humanos, la igualdad y la escuela pública, consideramos imprescindible que las administraciones impulsen políticas que garanticen entornos laborales y educativos seguros para todas las personas, independientemente de su identidad o expresión de género.
Por ello reclamamos:
• La aplicación efectiva de protocolos frente al acoso y la discriminación por identidad y expresión de género en todos los centros de trabajo.
• Formación específica y obligatoria para las administraciones, los equipos directivos y el conjunto del personal sobre diversidad sexual, familiar y de género.
• El respeto al nombre, los pronombres y la identidad de todas las personas en la documentación administrativa y en las relaciones laborales.
• La revisión de formularios, procedimientos y registros administrativos para eliminar barreras derivadas del modelo binario.
• El desarrollo de materiales educativos que representen la diversidad de identidades de género y contribuyan a combatir los prejuicios desde edades tempranas.
• El fortalecimiento de la negociación colectiva y de las políticas de igualdad para incorporar medidas específicas de protección frente a la LGTBIQ+fobia en el ámbito laboral.
La diversidad no supone ningún problema; el problema es la discriminación. Una sociedad democrática no puede permitir que nadie vea limitados sus derechos por no ajustarse a las normas de género tradicionales.
Desde USTEA seguiremos trabajando para construir espacios laborales donde todas las personas puedan desarrollar su vida con libertad, dignidad y sin miedo. Porque defender la diversidad también es defender los derechos laborales, la educación pública y una sociedad más justa e igualitaria.




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